CAVITACIÓN

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Se escucha mucho sobre pérdida de peso, michelines, cartucheras. Miles de remedios para quitarse esos kilos que sobran. Pues la cavitación es un concepto nuevo en cuanto a reducción de grasa corporal.

Los avances tecnológicos en Medicina permiten la utilización de ultrasonidos a baja frecuencia para reducir la adiposidad.

De ahí que se originaran conceptos como el de la cavitación o ultracavitación. Las ondas ultrasónicas a baja frecuencia conllevan un ingente número de beneficios contra la grasa acumulada. Se produce lipólisis de los ácidos grasos de los adipocitos (células cargadas de grasa), debido a un fenómeno conocido como cavitación estable, y un aumento en la permeabilidad celular de los adipocitos. Se obtiene un aumento de la fluidez de los triglicéridos. Además, se produce una ruptura de las fibras a través de una acción mecánica (“jet stream”). Finalmente, parte del contenido de los adipocitos es metabolizado por el hígado y eliminado por vía urinaria, por lo que siempre se recomienda beber agua en abundancia tanto el día del tratamiento como los días posteriores.

Estos tratamientos se aplican en zonas corporales pequeñas y localizadas pero, aunque puedan parecer superficiales, no están exentos de riesgos.

La cavitación ultrasónica puede considerarse como un tratamiento alternativo a la liposucción quirúrgica, la cual puede resultar más o menos agresiva según se realice con o sin láser, y en zonas más o menos extensas. Los ultrasonidos permiten, de hecho, evitar el quirófano y evitar la anestesia, pues el procedimiento es indoloro y se puede realizar en la consulta médica. Pero no todo son ventajas. No es una técnica que se pueda aplicar alegremente a cualquier persona, sino que conviene siempre realizar un examen médico y una historia clínica completa. Así existen contraindicaciones para usar aparatos de cavitación para el tratamiento de la grasa localizada. Entre dichas contraindicaciones, absolutas o relativas según el caso individual, se encuentran la insuficiencia renal, la insuficiencia hepática, el llevar un marcapasos u otros dispositivos electrónicos, el embarazo, la lactancia, la hipertrigliceridemia, la hipercolesterolemia, etc.

También es importante extremar el cuidado cuando hay órganos vitales cercanos, e incluso evitar ciertas zonas (en función de la potencia de los aparatos usados), pues se pueden producir daños en el tiroides (cuando los tratamientos se realizan en el cuello) o en los ovarios (cuando se trata la zona abdominal). Por tanto, no todo está en el uso de equipos cada vez más potentes y, como es lógico, con mayor riesgo potencial, sino que hay que adaptar la potencia y la profundidad del tratamiento a la localización anatómica de la zona a tratar y a la cantidad y estructura del panículo adiposo de cada persona. Como decía el anuncio de la tele, conviene evitar la potencia sin control…

Hay un tipo de grasa acumulada que no conseguimos eliminar ni con dietas, ejercicio ni tratamientos de aplicación tópica. Para estos casos extremos existe una solución mucho menos invasiva que la cirugía, y que se está implantando con gran éxito en los centros de medicina estética. Nos referimos a la cavitación, un método que remodela nuestro cuerpo eficazmente y con resultados visibles casi desde la primera sesión. ¿Hay algún punto intermedio entre los regímenes de adelgazamiento y la liposucción? En efecto, se está popularizando notablemente entre las clínicas de medicina estética un nuevo método que resulta excelente para reducir esas grasas acumuladas de las cuales no nos conseguimos deshacer ni con dietas, ejercicio físico ni otros tratamientos estéticos. Es una técnica no invasiva que ofrece resultados casi inmediatos y que requiere de varias sesiones para obtener los frutos deseados. Hablamos de la cavitación, todo un descubrimiento para aquellas quieren perder volumen de la manera más eficaz y menos agresiva.

Características

La cavitación actúa sobre los depósitos grasos localizados, actuando sobre ellos y liberándolos de grasa. Ésta se elimina después a través del sistema linfático y la orina.

· Es un método no invasivo ya que no es una intervención quirúrgica. No se requiere hospitalización ni anestesia.

· Un rodillo inteligente genera microburbujas de vacío de forma controlada; éstas producen la llamada cavitación, que son ondas ultrasónicas moduladas en múltiples frecuencias.

· Dichas microburbujas tienen un efecto de succión en el tejido conjuntivo, que es donde se encuentran las grasas, destruyendo la célula adiposa desde el interior. Es decir, las ondas generadas por el rodillo chocan contra las células adiposas destruyendo su membrana y liberando la grasa.

· Se realiza una sesión de cavitación de unos 40 minutos en la zona a tratar (nalgas, piernas y abdomen, por ejemplo), y a continuación se aplican otras técnicas de drenaje, masaje o presoterapia para facilitar la eliminación de las células grasas. Así, se evitará que se reabsorba de nuevo.

· Antes y después de cada sesión se recomienda beber abundante agua y realizar una dieta hipocalórica. Tampoco está de más hacer algo de ejercicio suave entre sesión y sesión (unas 72 horas como mínimo entre una y otra).

Ventajas de la cavitación

Además de que no es invasiva, permite atacar justo donde lo necesitemos por lo que los resultados siempre serán más precisos. Sus efectos se notan rápidamente, pudiéndose llegar a perder hasta 2 centímetros por sesión, según el caso. Comparado con otros sistemas, la cavitación no es demasiado incómoda para el paciente, que puede aguantar sin apenas molestias los 40 minutos que dure la sesión. Se puede notar una ligera sensación de succión que no es dolorosa en absoluto; por lo tanto, la piel queda lisa y sin traumatismos. Otra gran ventaja respecto a otros tratamientos es que mejora notablemente la circulación, elimina toxinas, aumenta el tono y la elasticidad de los tejidos y está comprobado que ayuda a regular el tránsito intestinal.